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La historia del Coliseo y del Foro en 120 segundos

El Coliseo es uno de los lugares más emblemáticos y visitados de Europa. Su construcción tuvo lugar entre los años 72 y 80 d.C., durante los mandados de los emperadores Vespasiano y Tito. Se calcula que para erigirlo fue necesario trasladar unos 100.000 m³ de materiales a lo largo de 32 km. Originalmente conocido como Anfiteatro Flavio, debe su nombre a la dinastía que ordenó su construcción.

Con una capacidad para hasta 80.000 espectadores, fue escenario de espectáculos conocidos como «juegos», que incluían combates de gladiadores, cacerías de animales e incluso batallas navales, posibles gracias a un sofisticado sistema de drenaje. Estos eventos solían representar victorias militares. Los gladiadores y las fieras esperaban su turno en los hipogeos, una entramado subterráneo de túneles y cámaras. Los juegos podían durar hasta 100 días consecutivos y el Coliseo los albergó durante más de cinco siglos. El anfiteatro contaba con el Velarium, un toldo retráctil que protegía al público del sol o la lluvia.

A lo largo de los siglos, el edificio sufrió daños por tres incendios y cuatro terremotos, y pasó por numerosas restauraciones.

Muchos cristianos fueron martirizados entre sus muros, y en 1750 el papa Benedicto XIV instituyó un Vía Crucis que aún se celebra cada Viernes Santo.

Hoy, el Coliseo es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es el símbolo más representativo de Roma, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido.

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En Roma se conservan cinco Foros, pero el más imponente se encuentra cerca del Coliseo.

Durante siglos, el Foro fue el centro neurálgico de la vida política, administrativa y religiosa de la ciudad. Según la tradición, su origen se remonta al siglo VII a.C., durante el reinado de Numa Pompilio, segundo rey de Roma, y fue destruido por los visigodos en el año 410 d.C.

Una antigua leyenda cuenta que en este lugar crecían tres árboles sagrados (una higuera, una vid y un olivo) y que, bajo el primero de ellos, la loba amamantó a Rómulo y Remo.

En el Foro se encontraba la Curia, sede de las reuniones del Senado, y justo enfrente el Comitium, espacio dedicado a ceremonias religiosas presididas por las vestales. Estas eran sacerdotisas vírgenes elegidas entre las jóvenes más puras de Roma, cuya misión principal consistía en mantener viva la llama sagrada de Vesta, diosa del hogar.

Con el tiempo, los Foros pasaron a ser utilizados exclusivamente para ritos religiosos.